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La importancia de los ritos funerarios en el proceso del duelo.

Los rituales funerarios se conciben como prácticas socio-culturales específicas de la especie humana, relativas a la muerte de alguien y a las actividades funerarias que de ella se derivan tales como velorios, rezos, entierros, cremaciones, entre otros.

La muerte es un hecho absoluto y determinante y por más que sea un suceso natural, no por ello deja de constituir un misterio y para tratar de comprender este misterioso hecho, se elaboran complejos sistemas simbólicos que no son otros que los rituales funerarios.

En la celebración de estos rituales, obviamente está presente el lenguaje y es gracias a él que el hombre aprehende las cosas para construir su universo de sentido con leyes, hábitos y costumbres con arreglo a lo cual se posesiona no sólo de lo asible sino también de lo invisible, de lo que existe en la naturaleza, pero que no es susceptible de ser percibido a menos que se haga por el concurso de la palabra y es con ella que se puede crear un universo de sentido e instaurar en él una determinada realidad.

Así mismo, la muerte abre la puerta a lo infinito, porque representa una transformación tan radical que no podemos aceptar como un simple hecho común. El objetivo de los ritos funerarios es precisamente ayudarnos a aceptar la muerte, para tramitar los sentimientos que nos origina y para escenificar un punto de cambio.

Los ritos funerarios también nos dan una oportunidad muy valiosa: la de manifestar nuestro dolor de viva voz, sin que seamos juzgados por ello. En estos rituales hay una especie de “permiso” social para llorar, para estar tristes e incluso experimentar cierto descontrol. Fuera de esos rituales, este tipo de comportamientos se tornarían fuera de sitio.

Los rituales funerarios, finalmente, también son una manera de honrar la memoria del que se fue. Es un acto de consideración, de respeto y de valoración. Quizás no le sirva de mucho a la persona fallecida, pero a los vivos sí les permite configurar gestos de afecto y prodigarlos. Expresiones póstumas que al menos dejan la sensación de “haber sido amado” por última vez.

Dra. Nancy Brito Cárdenas.

Psicoterapeuta Gestalt.

Experta en procesos de duelo.

 

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