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Movilízate, genera cambios ante la tristeza.

En un proceso de duelo es muy frecuente que la tristeza y el desánimo nos asalten constantemente y para retornar a la armonía, nuestro cuerpo permite que surjan estos estados anímicos para atendernos y aprender nuevas estrategias de afrontamiento positivas que nos permitan alcanzar el equilibrio integral.

Si usted se está dando cuenta de que la tristeza está instalada en su vida y no puede deshacerse de ella, es preciso que siga estas recomendaciones para generar cambios y buscar una salida.

  1. Cuidar que nada ni nadie empañe su día. La felicidad es un estado inherente del Ser humano, por lo tanto, es nuestra completa responsabilidad hacernos felices. Con urgencia de vida debemos buscar actividades que nos mantengan la mente y el cuerpo ocupados y generar a cada instante pensamientos positivos. “Es necesario quitar poder a esas nubes grises que nublan nuestro cielo y optar por la felicidad”.
  2. Cuidarnos de la negatividad. Hoy en día, es muy común que todas las personas se quejen de su vida y de sus problemas. Pareciera como si hubiese una especie de competencia de sufrimiento y todos quisieran ganar. De ninguna manera estoy minimizando el dolor de una pérdida, simplemente, estoy sugiriendo que procuremos no hablar del mismo y de cosas negativas, para que la mente no se enfoque en la carencia y se habitúe a buscar el lado positivo de todo lo que nos sucede.
  3. Elegir crecer en lugar de victimizarnos. Cuando fallece un ser querido, perdemos el norte de nuestra vida y nos quedamos inmóviles y estancados a tal punto que perdemos las alas y ya no recordamos como volar. Tenga presente: “No somos árboles para echar raíces, somos personas y necesitamos crecer”. Al hacer uso de la acción, nuestros miedos y tristezas cotidianas se desvanecerán de forma efectiva
  4. Evitar personas tóxicas. Este tipo de personas no ayudan a superar la crisis generada por el duelo, por salud mental debemos evitarlas a toda costa.  
  5. Solicite ayuda.  Reconocer nuestras limitaciones supone hacernos cargo de nosotros mismos, teniendo presente que no poseemos todas las respuestas, no disponemos de la verdad absoluta, ni somos capaces de autogestionarnos sin ayuda de la naturaleza.

Preocuparnos no nos llevará a ninguna parte, pero “ocuparnos” de eso que nos quita la calma sí lo hará. Para concluir, es necesario trabajar en nosotros mismos y tomar estas estrategias como un pequeño tesoro que podemos hacer nuestro, y verlas como como vitaminas mentales, como aspirinas para el desánimo. Vale la pena tenerlas en cuenta. ¿Se anima?

Dra. Nancy Brito C.

Psicoterapeuta Gestalt.

Experta en procesos de duelo.

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