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Aprendiendo a quererme, mientras estoy en duelo.

Al experimentar el dolor de la muerte de  mi Ser querido, he empezado a cuestionarme muchas cosas sobre mí mismo, por ejemplo; ¿cómo está mi amor propio para poder superar esta crisis? ¿Me quiero lo suficiente como para poder salir de este abismo en el cual me encuentro? ¿El amor que me tengo hacia mí mismo, es lo suficientemente fuerte como para sacarme a flote en esta situación? Estas y otras interrogantes vienen a mi mente porque estoy convencida ahora más que nunca, que al quererme puedo ver las crisis y los problemas en su real dimensión, sin victimización, pues he aprendido a verles como oportunidades de crecimiento y no como estancamientos, y así  para poder extraer los aprendizajes que contienen, asumiendo desde luego, mis responsabilidades.

Para mí es importante tomar conciencia de que me quiero, y por ello sé que dentro de mí se encuentran todos los recursos e instrumentos que necesito para sobrevivir. Solo tengo que descubrirlos, más allá de mis resistencias, y si no los encuentro, sé que tengo la oportunidad de aprender nuevas estrategias de afrontamiento positivas.

Ahora sé, que me quiero porque soy una persona única e irrepetible, no hay nadie como yo, al igual que no hay nadie como tú, o como aquel. Talvez podremos tener algunas cosas en común, pero definitivamente, no somos iguales entre nosotros.

Me quiero como soy, con mis virtudes y mis defectos, con mis habilidades, con mis debilidades e inclusive con aquellas cualidades potenciales que aún tengo que pulir.

Me quiero y me acepto y con ello va implícito, que quiero y acepto todo mi cuerpo, como es y lo que puedo hacer con él. Lo que percibo, lo que escucho, lo que siento, lo que saboreo y lo que huelo. También quiero a mi mente, y a todos los pensamientos que se originan en ella y los sentimientos que nacen en torno a ellos, cualesquiera que sean.

Me quiero y me acepto, y doy paso a la posibilidad de conocerme de la forma más sincera y sutil que puedo, para llegar a la resolución saludable del duelo. Pues soy capaz de buscar las soluciones con esperanza y valor, para cada una de mis dificultades, de lo contrario, acepto las posibilidades infinitas que la vida me quiera presentar.  Me quiero, de la forma más sincera y real que existe, "incondicionalmente". Por ello me cuido, me perdono y me permito disfrutar de mí misma. ¡Ahora más que nunca estoy abierta a cambiar! Gracias vida por haberme traído a este momento…

Dra. Nancy Brito C.

Psicoterapeuta Gestalt.

Experta en procesos de duelo.

 

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