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Empezando a experimentar las zonas de conciencia o del darse cuenta, mientras estoy en duelo.

Al ponernos en contacto con nuestra experiencia, es necesario saber que hay tres tipos de darnos cuenta:

  1. El darse cuenta del mundo exterior. Esto es, contacto sensorial actual con objetivos y eventos en el presente; por ejemplo, lo que veo, lo que palpo, lo que escucho, lo que degusto, la sensación de frío o calor del ambiente que puedo sentir, entre otras.
  2. El darse cuenta del mundo interior. Esto es, contacto sensorial actual con eventos internos en el presente: lo que ahora siento debajo de mi piel, escozor, tensiones musculares y movimientos, manifestaciones físicas de los sentimientos y emociones, sensaciones de molestia, agrado, desagrado, enfado, entre otras.
  3. El darse cuenta de la fantasía: Esto incluye toda la actividad mental que abarca más allá de lo que transcurre en el presente: todo el explicar, imaginar, adivinar, pensar, planificar, recordar el pasado, anticipar el futuro.

Teniendo en cuenta esta información, desde ahora dese un tiempito para prestar atención a su propio darse cuenta y advierta hacia dónde va la misma. Dígase a sí mismo: “Ahora me doy cuenta de” y finalice la frase con aquello de lo cual se está dando cuenta en ese momento. Enseguida dese cuenta si eso es algo de afuera, interior o una fantasía… ¿Hacia dónde se dirige su darse cuenta?... ¿Se da más cuenta de cosas fuera de su cuerpo, o de sensaciones bajo su piel?... Dirija ahora su darse cuenta al área de lo que esté dándose menos cuenta, exterior o interiormente, y dese más cuenta de ello… ¿Hasta qué punto está preocupado con sus fantasías, pensamientos e imágenes?... Note que mientras esté ocupado con un pensamiento o una imagen, su darse cuenta de la realidad exterior o interior decae, o aún desaparece… Si tan sólo puede aprender categóricamente la distinción entre una fantasía y la realidad de su experiencia actual, podría dar un gran paso hacia la simplificación de su vida.

Este ejercicio es muy saludable para darnos cuenta sobre nuestro estado de conciencia y poder hacer algo al respecto. Generalmente, cuando estamos en un proceso de duelo, estamos más en el darse cuenta de la fantasía, con todo el dolor que sentimos, con los autorreproches, con los sentimientos de culpa, con los pensamientos recurrentes y con todos esos recuerdos del pasado que no nos dejan avanzar.  Si usted, desea progresar hacia la resolución saludable del duelo, practique este ejercicio hasta que pueda ser capaz de soltar todo aquello que le ata y no le permite alcanzar la aceptación de la pérdida. Recuerde: “El dolor es inevitable, pero el sufrimiento es opcional”

Dra. Nancy Brito C.

Psicoterapeuta Gestalt.

Experta en procesos de duelo.

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