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Las lágrimas alivian el alma.

El llanto es una prueba contundente de que estamos vivos, y es una reacción natural de respuesta a estados emocionales fuertes, ya sea de felicidad o de tristeza. El llanto es nuestro primer grito de independencia al nacer y es la primera forma de comunicarnos con el mundo exterior.

El llanto es una forma de decir “estoy aquí” y “necesito de otros”. Precede al lenguaje y a la vez lo trasciende. A veces, el motivo es obvio, en otros casos no hay una razón aparente.

Muchas veces el llanto es interpretado como un símbolo de debilidad y por eso es rechazado en los entornos machistas o demasiado absorbentes. Generalmente, se asocia con lo femenino, y por eso puede ser objeto de desprecio. Pero hasta el más machista de los hombres comenzó su vida llorando. Y si no se permite llorar durante su vida es por un acto de represión y no por falta de ganas.

Hay momentos en los que nos sentimos cargados de lágrimas; pero a la vez hay una fuerza que no podemos identificar que se opone a que podamos desahogarnos. En otras ocasiones, la fuerza que frena nuestro llanto tiene que ver con el miedo a nuestras propias emociones, a que se desborden y no poder recuperar el control.

A veces cuando no hemos resuelto algunos sufrimientos, cualquier circunstancia puede servir como detonador para que empecemos a llorar. Cuando hemos perdido a un ser querido y estamos en un proceso de duelo, las lágrimas están a flor de piel. En todo caso, necesitamos darnos el permiso de hacer una catarsis emocional, para no somatizar nuestra tristeza, solamente ahí nos daremos cuenta de la importancia de desahogarnos emocionalmente. Hacer un ritual de despedida es una buena alternativa para aliviar nuestras emociones.

Llanto…. Bienvenido!

Las lágrimas alivian el alma, porque liberan una fuerza interna que siempre nos deja una sensación de bienestar. Estudios científicos revelan que las lágrimas emocionales tienen más proteínas y más hormonas asociadas al estrés. Por eso la idea de que el llanto libera y alivia es una afirmación con bases científicas.

Llorar es también una forma de comunicación. Aparece cuando las palabras no alcanzan a definir una emoción o un sentimiento. Según los expertos, quienes alardean de no llorar, sufren de analfabetismo emocional.

En consecuencia, llorar no es sinónimo de debilidad sino de salud emocional por lo tanto, podemos darnos el permiso  de decir  “llanto…bienvenido, necesito aliviar mi alma” para iniciar mi  proceso de sanación.

Dra. Nancy Brito C.

Psicoterapeuta Gestalt.

Experta en procesos de duelo.

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