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Criterios para manejar el duelo en personas con discapacidad intelectual.

Las personas con discapacidad intelectual poseen menos recursos cognitivos, o no se han desarrollado de acuerdo a lo esperado dentro de lo que se conoce como normalidad, con respecto a la edad cronológica del individuo. Este tipo de discapacidad suele identificarse antes de los 18 años y afecta a un 1% de la población mundial.

La discapacidad intelectual, de ninguna manera puede considerarse como una enfermedad mental, sino más, bien debe entenderse como un trastorno en el desarrollo cognoscitivo. Es necesario comprender que las personas con este tipo de discapacidad tienen los mismos sueños e intereses que cualquier persona común y corriente. Por lo tanto, cuando han perdido a un ser querido, ellos atraviesan por las mismas etapas de un proceso de duelo.

Fases  de duelo en personas con discapacidad intelectual.

Impacto inicial: perplejidad, shock. Los principales síntomas son negación, incredulidad y pánico ante la situación.

Rabia y culpa: se caracteriza por la presencia de ideas de autocastigo, sentimiento de cólera, búsqueda de culpables y abandono.

Desorganización del mundo, desesperación y retraimiento: resistencia a volver a la vida normal, sentimiento de debilidad y una marcada tendencia al aislamiento.

Afirmación de la realidad y recuperación: la persona vuelve a ver la vida con esperanza. La persona afronta la realidad gracias a la elaboración de la pérdida.

Aprendizaje. Tras la pérdida, la persona resignifica su vida y la de la persona que ya no está.

Pautas a seguir en un proceso de duelo:

  1. Se recomienda dar la noticia a la brevedad posible, de una forma sencilla y con un lenguaje sencillo y de fácil comprensión.
  2. Se debe motivar a la persona en cuestión, a formular preguntas en torno a la muerte del ser querido y mostrar comprensión y empatía con la misma, para que se sienta acompañad@.
  3. Facilitar información sobre la muerte o pérdida de forma clara, simple, directa, comprendiendo que son situaciones que no se pueden elegir ni controlar.
  4. Ayudarle a reconocer que algunos de sus síntomas son propios del proceso de duelo y que se irán desvaneciendo poco a poco.
  5. Buscar atención profesional individualizada: tener en cuenta sus características personales, su historia particular, anteriores respuestas ante otras pérdidas, y qué es lo que ha funcionado antes para abordarlas.
  6. Sugerirles que se pueden guardar recuerdos tales como fotos, cartas entre otros. Puede ser útil crear un álbum o una caja con recuerdos que le permitan revivir determinados momentos cuando considere oportuno.
  7. Hacerles partícipes de los rituales propios del fallecimiento.
  8. Tratar de que la persona con discapacidad siga con sus rutinas y actividades cotidianas con la mayor normalidad.

Dra. Nancy Brito C.

Psicoterapeuta Gestalt.

Experta en procesos de duelo.

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