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Claves para superar la partida de una mascota. (a la memoria de Bruno)

Primer paso: Evitar sentirnos culpables.

Como parte de un proceso de duelo, la culpabilidad siempre se presenta ante la pérdida de una mascota. La sensación de “que pudimos haber hecho mucho más por ellos nos invade” sobre todo si fue necesario practicar la Eutanasia, como un recurso necesario para liberar al animal de un sufrimiento innecesario.

En este sentido, desterremos de nuestra mente toda sombra de culpabilidad. Acompañarles en sus últimos momentos sabiendo que no podemos hacer más y que dejarles ir desde el cariño nos servirá de ayuda.

Segundo paso: Respetar la forma de sobrellevar la pérdida.

Cada miembro de la familia tiene todo el derecho de experimentar la pérdida de su mascota de modos diferentes; sin embargo es necesario poner atención y cuidado a los niños y a los ancianos. En el caso de los primeros, porque pueden estar enfrentándose a la figura de la pérdida por primera vez. En este momento, haríamos bien en aclararles sus dudas desde la sinceridad; desterrando al mismo tiempo un mito: que sean más pequeños no hace a su duelo menos intenso.

Y en el caso de los adultos mayores, el acompañamiento suele ser necesario para evitar que este tipo de pérdidas se vuelvan traumáticas. Las mascotas ocupan un lugar significativo en el día a día de las personas mayores y el efecto de ese vacío puede ser más complicado de superar.

Tercer paso: Cambiar rutinas.

Hay que considerar que nuestras mascotas ocupan un lugar importante en nuestras vidas y por ende en nuestras rutinas diarias, por ejemplo son el primer saludo afectuoso e incondicional del día, esa compañía en el sofá al leer o al escribir, esa presencia inquieta que juega con nuestras pantuflas o nos pide comida o un paseo en determinado momento; por lo que es indispensable afrontar “ese vacío de interacciones a lo largo del día.”

Concienciar la necesidad de cambiar nuestras rutinas puede servir de ayuda para afrontar el duelo por nuestras mascotas.

Cuarto paso: Las mascotas no se sustituyen por otras.

Cada animal es único y es necesario permitirnos un tiempo para vivir el duelo, aceptar su muerte, integrar sus recuerdos en un rincón privilegiado de nuestro corazón y más tarde, si así lo consideramos, abrir la puerta a otro animal. Todo precisa de tiempo y hacernos de otra mascota no es la mejor solución para llegar a la resolución saludable del duelo por el animal que partió.

La pérdida de un animal nos sume a menudo en un dolor intenso y difícil de gestionar. Hay quien se siente solo e incomprendido en su propio sufrimiento, porque no está diciendo adiós a un simple perro, a un simple gato, a un simple pajarito. Quienes hemos tenido mascotas, sabemos que ellos fueron vidas significativas que nos acompañaron en un periodo de la nuestra, ofreciéndonos lo mejor de ellas.

Quinto paso: Realizar un ritual de despedida.

Escribir una carta de despedida nos reconfortará el corazón, o elevar unos globos al cielo cargados de mensajes para nuestra mascota nos hará sentir mejor.

En todo caso, si nos resulta imposible elaborar el duelo por nuestras mascotas y seguir adelante, es preciso recordar que siempre existe la posibilidad de buscar ayuda profesional para continuar con nuestras vidas sin  “esos seres de luz”; para resignificar, agradecer y valorar el tiempo compartido con nosotros, tomando en cuenta los aprendizajes que nos legaron, mientras compartieron este espacio de tiempo, que nos hizo “cómplices y compañeros de camino”.

Dra. Nancy Brito C.

Psicoterapeuta Gestalt.

Experta en procesos de duelo.

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