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El duelo en los adolescentes: ¿cómo sobrellevarlo?

El concepto  de muerte  es abstracto y complicado, sobre todo cuando se trata de explicar a niños y a adolescentes, de ahí que la forma de abordarlo y comprenderlo dependa de varios factores como edad, nivel de desarrollo, educación, religión, entre otros.

Cuando muere un ser querido la ausencia que él o ella han dejado, corroe los sentimientos  y pueden llevar al doliente al  desaliento y a la angustia. Cuando falta esa persona el pasado duele, el presente hiere el alma y el futro se desvanece porque falta en que anclarlo.

Con buena intención, los padres intentan evitar el sufrimiento a los adolescentes y adoptan conductas sobreprotectoras que dificultan la resolución saludable del duelo. Contrariamente a lo que los adultos creen, los adolescentes son conscientes de la muerte  y de los cambios que se producen. La forma de reducir su sufrimiento es hacerles partícipes de la vida familiar.

Las manifestaciones del duelo en adolescentes son similares a las de los adultos. En los más jóvenes predomina el malestar fisiológico como por ejemplo, los dolores de estómago, de cabeza, insomnio y en jóvenes mayores el psicológico, por ejemplo la baja autoestima.

La presencia prolongada de alguno o varios de estos signos puede indicar la existencia de una depresión o de un sentimiento de dolor sin resolver. En tal virtud, es importante pedir ayuda a un profesional de la psicología para que facilite la aceptación de la muerte y asesore a la familia en el proceso del duelo.

SUGERENCIAS PARA AYUDAR AL ADOLESCENTE EN DUELO.

  • Proporcionar información clara y adecuada sobre lo sucedido.
  • Permitir y respetar la expresión o no de sentimientos y emociones. Puede ocurrir que el adolescente reprima sus sentimientos para no parecer infantil. No obstante, los adultos pueden servir de modelos de la expresión adecuada del  duelo.
  • Potenciar su participación, siempre que él quiera, en diferentes ritos funerarios, como una de las formas de facilitar la aceptación de la pérdida, por ejemplo asistir al cementerio, participar de las distintas ceremonias religiosas.
  • Mostrarse cercanos y disponibles, para el momento en que nos necesiten. El apoyo de los familiares, amigos y personas importantes es fundamental para evitar que el adolescente canalice su aflicción de forma destructiva o auto-destructiva.
  • Mantener las rutinas y las normas. Siempre que resulte, es posible conservar los hábitos, las costumbres, los horarios y las normas establecidas de forma que no sienta que el mundo se desestabiliza y se desorganiza ante él.
  • Garantizar la atención y el afecto. Si los padres están muy afectados y no pueden asumir sus responsabilidades es importante buscar una figura significativa que garantice las atenciones necesarias mientras los padres se recuperan emocionalmente.
  • Recordar que es un adolescente. No es recomendable asignarle un papel que no es el suyo, bajo ninguna razón el adolescente debe asumir las tareas o roles de la persona fallecida.
  • Reafirmar su personalidad. Es peligroso identificar al adolescente con el fallecido puesto que no va a poder sustituirle o igualarle por más que se esfuerce. Esto puede complicar enormemente la búsqueda de su identidad.

Si luego de poner en práctica estas recomendaciones, usted se da cuenta de que el adolescente no supera la pérdida, busque inmediatamente ayuda profesional. El Departamento psicológico del Cementerio Patrimonial de Cuenca con su personal altamente calificado en procesos de duelo, estará presto para brindarle el apoyo psicológico que requiere. Contáctese con nosotros!

 

Dra. Nancy Brito C.

Psicoterapeuta Gestalt.

Experta en el manejo del duelo.

  • Dir: Octavio Díaz y Vicente Rocafuerte
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