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La resiliencia en el proceso del duelo

La resiliencia se entiende como la capacidad que todas las personas tenemos para recuperarnos de las adversidades, y salir fortalecidos de ellas, situaciones límite como la muerte de un ser querido no es la  excepción.

Si bien la resiliencia es una habilidad fundamental para un desarrollo saludable en la niñez, la ciencia demuestra que los adultos también pueden tomar acciones para impulsarla; a menudo es cuando más la necesitamos. La adultez puede traer consigo todo tipo de factores que causan estrés, incluyendo un divorcio, la muerte de alguno de los padres, reveses profesionales y preocupación ante la jubilación, pero muchos de nosotros no cultivamos las habilidades para enfrentar tales adversidades, como se requiere para superar estos retos.

La buena noticia es que algunas de las cualidades de una edad más avanzada, como una mejor capacidad para regular las emociones, la perspectiva obtenida a partir de las experiencias de vida y la preocupación por las generaciones futuras, pueden darles a las personas mayores una ventaja sobre las más jóvenes en cuanto al desarrollo de la resiliencia

Los científicos que estudian el estrés y la resiliencia dicen que es importante pensar en esta última como si fuera un músculo emocional, el cual puede fortalecerse en cualquier momento. Aunque es útil desarrollar la resiliencia antes de que se presente una crisis pequeña o grande, también hay pasos activos que podemos tomar durante y después de las crisis para acelerar la recuperación emocional.

Estas son algunas de las habilidades que pueden ayudarnos a ser adultos resilientes, sobre todo si está atravesando  un proceso de duelo.

  • Practicar el optimismo.Ser optimista no significa ignorar la realidad de una situación difícil. El optimista dice: “esto será difícil, pero es una oportunidad de replantearme mis objetivos de vida y salir adelante”. Mi propósito será llegar a resignificar mi vida, a través de la muerte de mi ser querido.
  • Rodearse de gente positiva. Buscar la ayuda de grupos de apoyo al duelo suelen ser muy provechoso.
  • Reescriba su historia personal. En esta época de duelo, usted puede poner en práctica todas las enseñanzas aprendidas a lo largo de la vida y reescribir su historia personal.
  • Salga de su zona de confort. Atrévase a realizar cosas que nunca antes las hizo, y que a lo mejor quiso hacerlas con la persona que ya no está en su vida.
  • Apóyese en este proceso. Contar con un grupo sólido de amigos que han pasado por esta situación ayuda a enfrentar la crisis que la pérdida de un ser querido genera.
  • Busque ayuda profesional individual o grupal.
  • Recuerde todas aquellas ocasiones en las que salió adelante en otras crisis existenciales.
  • No lo tome personal. Tenemos la tendencia de culparnos por las adversidades de la vida y rumiar acerca de lo que podríamos haber hecho y no lo hicimos en su momento. “Perdónese y siga adelante”. “Decirse a usted mismo que una situación no es personal, que no lo abarca todo ni es permanente, puede ser extremadamente útil”,
  • Recuerde sus recuperaciones. Tener en cuenta las veces que usted se ha levantado de las crisis de su vida, es muy importante en este proceso. Repetirse constantemente frases como “Podré salir de esta situación y renaceré como una ave fénix” ayudará para que usted avance hacia la resolución saludable del duelo.
  • Dir: Octavio Díaz y Vicente Rocafuerte
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