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¿Cómo hablar de la muerte de un ser querido con los niños?

Cuando un niño pierde a un ser querido, a los adultos nos resulta muy difícil abordar este tema, generalmente la muerte no suele estar presente hasta que no haya un suceso cercano al niño o hasta que, por su propia iniciativa muestre interés por ella. No obstante ante esta realidad, es necesario estar preparados para poder satisfacer sus curiosidades y brindarles  información.

¿Cómo le explico a Matías que su abuelito está muriendo en la clínica? o ¿De qué manera le revelo a mi hijo de seis años que estoy muriéndome, sin producirle un trauma? Son ejemplos de algunas interrogantes que los adultos se plantean en esta situación.

El recelo que experimentamos los adultos ante la muerte, hace que en ocasiones pretendamos evitar esta experiencia a los niños, tratando de protegerlos del dolor que la pérdida del ser querido nos conlleva, sin embargo al hacer esto lo único que logramos es apartarlos de un evento fundamental en sus vidas ya que no es posible evitarles el dolor que la pérdida suscita. De hecho, si el niño crece en un ambiente exento de dolor sin exponerse al sufrimiento, será más propenso a evitar la frustración y no desarrollará las habilidades necesarias para enfrentar eventos caóticos a lo largo de la vida.

Es importante entender que la muerte forma parte de la vida, y es la única certeza del ser humano. Concebir la muerte es poder aceptar que es una etapa final de un ciclo y, al margen de las propias creencias, debe explicarse como un hecho irreversible y universal, con un lenguaje sencillo que nos permita adaptarnos al nivel cognitivo del niño.

A continuación le sugerimos algunas recomendaciones:

  • La noticia debe ser transmitida con un lenguaje sencillo, por personas queridas y cercanas al niño que estén en contacto con él de manera habitual. Si han fallecido los padres, la persona que se quedará al cuidado del menor, deberá comunicar la noticia.
  • Utilizar ejemplos a partir de la naturaleza, o experiencias cercanas en torno a la muerte puede ayudar mucho en un primer momento a que el niño comprenda aspectos fundamentales de la muerte.
  • El hecho debe ser comunicado lo antes posible, buscando un ambiente tranquilo e íntimo, en lugar de esperar que pasen los ritos fúnebres, porque de no ser así, le dejamos al niño fuera de estos aspectos importantes que pueden complicar el manejo de otras situaciones a lo largo de la vida.
  • Es importante contar lo esencial de la noticia y luego ir añadiendo detalles, teniendo en cuenta la importancia de favorecer el diálogo. Si las preguntas formuladas son muy complicadas, siempre existe la opción de responder “No lo sé”… podemos buscar a alguien que nos explique.
  • Cuando tiene lugar una muerte en el entorno del menor, hay que comunicar a la institución educativa  a la que pertenece, para que puedan ser contenidos emocionalmente.
  • Es muy importante tener en cuenta que al transmitir la noticia, afrontemos la verdad que rodea a la muerte, ya que esto hará que el niño confíe en nosotros y se sienta contenido emocionalmente.
  • Hay que evitar frases como “Era tan bueno que Dios se lo llevó al cielo” “Era un ángel y hacía falta más allá, que acá” porque generan caos y confusión con respecto a la naturaleza de la Divinidad y creencias religiosas.
  • Tenga presente que  usted tiene la opción de solicitar nuestra ayuda profesional para estos casos.
  • Dir: Octavio Díaz y Vicente Rocafuerte
  • 2869-014
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