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¿Qué sucede cuando afrontamos la pérdida de un ser querido?

Cuando experimentamos la pérdida de un ser querido aparecen sentimientos, emociones y diversos  comportamientos que generan una sensación de malestar a nivel físico, psicológico, emocional y espiritual y aunque cada persona vive su  duelo de forma diferente, no obstante, se pueden destacar ciertas vivencias que son comunes a la mayoría de personas que han afrontado la pérdida de un ser querido.

Por ejemplo, es muy común experimentar momentos  de angustia, y sentir  ciertas sensaciones corporales tales como sequedad de boca, dolor u opresión en el pecho, palpitaciones, sensación de ahogo o de falta de aire, tensión muscular, inquietud, insomnio, pesadillas, despertares frecuentes, mareos, dolores gastrointestinales, pérdida de apetito, falta de energía, fatiga, pérdida de fuerza, oleadas de calor, temblores, entre otras; que van disminuyendo en frecuencia e intensidad a medida que pasa el tiempo.

A nivel mental es común advertir dificultades en la concentración al realizar tareas sencillas, en la atención, en la motricidad, también podemos experimentar confusión o sensación de embotamiento mental, falta de interés por las cosas, ideas repetitivas relacionadas con lo acontecido, olvidos frecuentes entre otros. Sin embargo, es  importante tener presente que si estas sensaciones persisten, lo más indicado es consultar con un especialista.

Expresar el dolor es necesario para recuperarnos de la pérdida de un ser querido, pues nos permite llegar a la resolución saludable del mismo.

¿Qué debemos hacer para ayudarnos a recuperar nuestro equilibrio?

  • Recordar y tener presente que cualquier sentimiento, pensamiento o conducta es normal ante la pérdida de un ser querido. Necesitamos un tiempo para adaptarnos a vivir sin él.
  • Hablar de la pérdida, poner palabras al dolor, o expresarse a través del llanto o enfado nos ayudará a aliviar la sintomatología asociada al mismo.
  • Hacer un ritual de despedida.
  • Buscar el apoyo de familiares y amigos para poder reconfortarnos en el dolor.
  • Apoyarnos en nuestra fe, independiente de nuestro credo religioso.
  • Recibir el apoyo de una red social.
  • Elaborar las tareas del duelo de manera espontánea.
  • Solicitar acompañamiento psicológico profesional.
  • Dir: Octavio Díaz y Vicente Rocafuerte
  • 2869-014
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    155