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La magia de los rituales para decir adiós

Sufrimos pérdidas a lo largo de toda nuestra vida. Una y otra vez nos vemos obligados a despedirnos de las personas, las situaciones y lugares amados, desde que nacemos y debemos abandonar el vientre de nuestra madre, hasta que morimos y le decimos adiós de la vida. Le decimos adiós a cada etapa; a la infancia y a la juventud. Le decimos adiós a padres, hermanos, parejas y amigos. Nos despedimos de lugares preciados y de momentos que jamás olvidaremos.

Sería justo decir que la vida es una sucesión de inicios y finales. Lo cierto es que todo lo que empieza tiene que acabar para dar lugar a algo nuevo. Pero no siempre estamos preparados para decir “adiós”. Por ello los rituales de despedida tienen un poder inmanente, una especie de virtud espiritual son una herramienta que ayudan a las personas a elaborar su duelo, de manera que facilitan la transición desde el dolor, la rabia y la negación hacia una emoción asertiva y muy necesaria, que es la tristeza. Sirven para despedirse; pudiendo resolver los asuntos pendientes, pedir perdón, o perdonar, dar las gracias y decir adiós.

Estos rituales facilitan un espacio social para expresar y validar las emociones, recordar momentos importantes y la repercusión que tuvo en la nuestra, contribuyen a otorgarle significado a un hecho y permiten remarcar el mismo, como una forma de resignificar la vida.

En definitiva, realizar un ritual de adiós es sanador, nos permite mirar cara a cara la pérdida y dar la bienvenida a la aceptación. 

Dra. Nancy Brito Cárdenas

Psicoterapeuta Gestalt.

Experta en procesos de duelo.

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